Un blog cordobés.

Al igual que yo.

En clima

Los cambios climáticos me indisponen emocionalmente y las epidemias me rompen las pelotas.

La fuente del Paseo Sobremonte no tiene una gota de agua y se lo debemos al dengue. El verano pasado hubo una cuasi epidemia y parece que es probable que vuelva, pero en realidad no puedo afirmarlo porque todo lo que vemos en los medios puede no ser cierto, y si lo vemos en TN o lo leemos en La Voz ponele la firma que no lo es, lo se porque lo vi en Canal 7.

Personalmente creo que existe el dengue y que el mosquito Aedes Aegyptis puede haber cruzado el océano y venir a chuparnos la sangre a nosotros para después dársela a otro, seguro que cuando el mosquito llegó acá se le llenó la cabeza de pajaritos e ideas zurdelis. Está garpado por el gobierno, me la corto que está garpado por el gobierno.

Pero lo que importa es que en Córdoba hace 40º de calor en la escala de Mercury, los que nos matábamos con Radio Gaga sabemos que Freddy era más caliente que el helado de Fahrenheit, que solo fabricaba sodas y las distribuía por la zona de las Palamas, con un pobre seudónimo. Entre el cantante y el sodero, soltera, me quedo con el cantante (si no fuera trolo, claro, y si no estuviera muerto).

Por suerte yo estoy muy cómoda en una oficina pública con Aire Acondicionado central de donde no tengo que salir hasta las 15.30. Cada vez que entra un pobre contribuyente agobiado me hago la buena y le ofrezco un vaso de agua helada. Estoy contenta si logro que al menos 5 vecinos de la ciudad dejen de odiar a los empleados públicos aunque sea por 5 minutos.

Uno de los que entra es el señor de los sandwitches. En mi oficina todos le compran, dicen que son los mejores que han probado y aseguran que no tiene nada que ver que solo cuesten los de milanesa 5 pesos y las tortuguitas de jamón y queso 3. Ahora la mesa del almuerzo casi no alcanza para todos,

- Somos una gran familia - dijo el otro día uno de los compañeros mientras le hincaba el diente al pedazo que dejó una de las chicas.

Después de vender todo el tupper tamaño a A3, vuelve y comenta el calor. Es el tema del día.

- La gente no entiende lo que está pasando. Es un efecto desierto, vientos huracanados... Nos estaremos portando mal...

El viernes pasado hizo casi el mismo calor y se vino una tormenta de tierra como nunca antes había ocurrido. Enseguida recordé que ese día lo único que quería en el mundo era portarme mal. Claro que no dije nada y asentí con la cabeza.

Seguí pensando y me di cuenta que me pasé el invierno con ganas de hacer chucharita, y vino la epidemia de la gripe por mis pensamientos chanchos que morían una, o dos, o más personas por día.

Los cambios climáticos me indisponen emocionalmente y las epidemias me rompen las pelotas. Cada vez que cambia el tiempo me duele la rodilla y eso me pone triste. Con cada epidemia se produce internamente una lucha entre los buenos y malos pensamientos que me rompe las pelotas.

Yo se que en el fondo no puedo ser la causante de todo eso que está pasando. Que mi comportamiento jamás podría torcer el destino de ninguna vida. Que lo del clima es por el efecto invernadero y que algún día después de mañana todo se va congelar y moriremos con el pechito frío como los de Racing de Córdoba el otro día en el clásico.

Así y todo, siento culpa.

Todo este Aire Acondicionado directo para mí sola.

Tendría

Justo cuando comienzo a buscar eso, encuentro todo lo contrario. Y para colmo de males exquisitamente extenuantes, por ahora prefiero cansarme de este modo.
Que no la búsqueda.

(Si escribiera todo lo que pienso, tendría mucho material que organizar. Si escribiera todos los cambios que pienso sobre lo que solía pensar, tendría mucho material que reorganizar. Si siempre pensara igual, lo que no tendría sería este blog).


Fiestas

El año está perdido, esto lo digo por el treinta y uno, el mío y el de diciembre; estoy de mudanza y los de fibertel me llaman todos los días para pedirme que no los abandone, pero yo ya me fui hace rato.

Este blog se despide hasta el próximo año; los saludo, y a los cordobeses que pasan por acá espero encontrarlos en algún lugar de esta hermosa ciudad.

Diciembre

Cuando éramos chicos los sábados eran de pizza comprada, antes no existía el delivery ni la pizza lista para meter al horno, comer muzzarela era lo fuera de serie. Mi viejo llegaba con las pizzas destapaba una caja y la colocaba al centro de la mesa, enseguida los tres comenzábamos a comer lo más rápido que podíamos, no alcanzábamos a tragar el último bocado de una porción que ya estábamos sacando la siguiente.
Todos íbamos a comer la misma cantidad de porciones pero queríamos la mejor por eso nos atragantábamos con las primeras y las últimas la disfrutábamos.
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El sábado tengo un evento, un cumpleaños. Asumo la tarea de avisar a los invitados; cuando reviso la agenda del celular para recordar a quienes debo llamar algo me inquieta, pero continúo con la tarea como si nada. Minutos después noto un gesto reiterado que tengo, una muletilla que utilizo sin pensar casi todo el tiempo cuando me pongo a divagar y armo en mi cabeza conversaciones que nunca sucederán, o al menos no así como yo las pienso.
Estoy en la fiesta y charlo alguien mordiéndome el labio inferior y sonriendo mientras tomo Fernet. Me pregunto (sigo hablando sola) si en mi inconsciente creeré que ese gesto resulta sensual y pueda conquistar a ese chico, que, por cierto, no va a ir.
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Hace unos días, entre tanto alboroto por los veinticinco años de democracia, mi madre me pregunta si había votado en el ochenta y tres. De todas las interpretaciones posibles, entre ellas que mi madre se está volviendo senil, la que más me cala los huesos es darme cuenta que si la que me parió ha perdido la noción de los años que tengo, que puedo esperar del mundo perverso y malvado que me rodea.
Sentí miedo. Debo reconocer que ser la mujer segura de sí misma que soy me ha llevado mucho tiempo, no al pedo tengo los años que tengo; pero no estaba preparada para algo así y eso que había esquivado con buena cintura los primeros ‘señora’ que me incrustaban los pendejos en los kioscos.
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De película: Cuando Harry Conoció a Sally:
‘Me encanta que tengas frío cuando hay 20 grados afuera. Me encanta que te tomes una hora y media para ordenar un sandwich. Me encanta que se te haga una arruguita en la frente cuando te quedas viéndome como si no estuviera cuerdo. Me encanta que luego de haber pasado todo un día contigo, todavía pueda sentir tu perfume en mi ropa. Y me encanta que seas la última persona con la que quiero conversar antes de dormirme a la noche.
Y no es porque esté solo, y no es porque sean las vísperas del Año Nuevo. Vine aquí esta noche porque cuando te das cuenta que quieres pasar el resto de tu vida con alguien, quieres que el resto de tu vida comience lo más rápido posible’.
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El sábado a la noche faltarán diez días para Año Nuevo. Sé que una llamada bastaría para tener ese día una declaración muy parecida a la de la película, de hecho soy friolenta y cuando me enojo se me hace esa línea en la frente y mi voz es la última que escucha mi amigo, a través de la línea telefónica, cada noche. Ojalá todo fuera tan sencillo, nos enamoraríamos de nuestro mejor amigo que la familia adora, sabe nuestros gestos y nos conoce en todas las formas que solemos presentarnos los humanos, recién levantados, malhumorados, con los ojos hinchados de tanto llorar.
Así, de un día para el otro todo estaría solucionado y comenzaríamos a sentir lo que nunca antes sentimos por él. No tendríamos que estar conociendo y conociendo a nadie más, ni perderíamos tiempo en sobrellevar una relación para que dure el tiempo considerable que justifique un cambio de planes para acompañarlo en algo que considera importante.
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Siempre pido cuando estoy mal y cansada o cuando pese a lo fuerte e independiente que soy me siento algo sola, que nunca me conforme, que no me quede al lado de alguien que no ame.
Sólo eso pido, no conformarme, mantenerme expectante, crédula, ansiosa, soñadora, feliz, disfrutar lo más que pueda todo lo que tengo, y que la vida me siga sorprendiendo.
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Cuando sea el sábado, será mi cumpleaños número treinta y dos, y pienso festejarlo a lo grande. Los treinta me pasaron por encima. Es que estaba comiendo las primeras porciones de la pizza, tenía mucho que hacer, quería tanto algo que finalmente sucedió. Toda mi vida hasta ese momento pensaba que estaba haciendo las cosas mal, que mis proyectos se iban quedando en el camino porque era una buena para nada, y me jugaba la última ficha para que al menos uno, el más importante de todos ellos, con el que estaba ilusionaba, llegara a los treinta. Y lo logré.
Finalmente supe que no soy una buena para nada, al contrario, soy muy buena como lo intuía cuando lo imaginaba, será que lo hago con todo el amor del mundo, toda la entrega, la felicidad y sé que con eso estoy cambiando el mundo. ¿Que más puedo pedir?
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Soy poseedora de unas porciones de pizza para saborear el resto de mi vida.
Sin apuros y satisfecha.
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Ahora tengo la certeza que estoy haciendo algo grande, cada día de mi vida.

Shout

- Tenés que responder, justamente, esa pregunta: What are you doing?
Pero no estoy interesada en Twitter, ni en Facebook, ni nada que se le parezca.
- A mí no me importa - le digo.

Mientras camino de regreso, pienso en lo difícil que es responder esa pregunta. Estoy haciendo tantas cosas que a veces no me basta una línea, o dos. Otras, con cuatro letras me sobra. Nada, no estoy haciendo nada.

Hay ocasiones en las que no sé lo que hago.

A veces solamente pienso en las cosas que quisiera hacer, que me resultan fundamentales, que necesito. Cosas que quedan en el pensamiento y se disipan cuando vuelvo a retomar el ritmo del día, y hago las cosas que tengo que hacer.

Jugaba todas las tardes en la plaza de mi barrio. No sabía de Internet, ni Playstations; conocí los jueguitos por un casette que traía el Super Mario que mis hermanos y yo llegábamos a dar vuelta en las siestas esperando se hiciera la hora de ir a jugar.

- ¿Que estas haciendo? - Decían mis amigos cuando tocaban el timbre de casa.
No les contestaba, yo corría a ponerme las zapatillas para salir.

Mientras escribo de nuevo, me pregunto a quién le importa Twitter o Facebook, incluso el Blog o el Msn. Y pienso qué estoy haciendo cuando escribo para nadie, cuando espero escuchar el ruido de la puerta.

Yo correría a ponerme las zapatillas para salir a caminar alto y terminar tendidos.

En el pasto. Gritando. En la cima del abismo.

Sin Red.


Estatales

Están las personas que medianamente laburan every day.
Están las personas que laburan uno o dos días a la semana.
Están las personas que laburan una o dos horas a la semana.
Están las personas que se rascan el noventa y nueve por ciento del tiempo.
Están las personas que directamente no laburan.
Y después viene mi compañera nueva (en el área) de trabajo.
(que además se va de shopping todos los días y cobra treinta por ciento de bonificación por función especial y treinta y cinco por ciento de prolongación de jornada, esto es trabajar dos horas más por día las que utiliza para descansar de la larga caminata de una mañana de compras).

A mí me molesta mucho cuando cada vez que se pide un aumento las señoras llaman a Mario Pereyra o a Arriba Córdoba y se quejan de que no laburamos nunca, cobramos bien y encima queremos más plata. Más me molesta cuando los que no saben opinan sobre lo que no saben, justamente, o cuando voy en el ascensor y algún vecino hace un comentario como: “Pfff encima se quejan estos vagos”, ahí nomás salto como leche hervida y le contesto algo acorde a mi humor del día. Ahora bien, cuando me cruzo con una como la descripta inicialmente me doy cuenta que no puedo defender lo indefendible, y hasta me dan ganas de inmolarme como un Talibán con tal que llamen a concurso y saquen a todos/as esos zánganos que me molestan más que cualquier otra cosa.

no vamo' a trabajar

Match Point

Vengo siguiendo lo que está pasando con el blog, ahora libro, de Ciega a Citas, escrito por una tal Lucía Gonzalez, periodista, aunque algunos dicen que podría tratarse de la misma autora de Bestiaria, Carolina Aguirre.
Me fascina lo que logró, porque quién no sueña con que su libro sea editado; aunque se encuentran distintas opiniones al respecto, hay quienes piensan que para publicar tiene que ser realmente bueno, no les cabe la idea de hacer libro algo que pueda ser catalogado como pedorro, y yo he visto varios dando vueltas; otros se conforman con publicar y punto, así pueden decir yo escribí un libro, o dos, o tres.
El hecho es que llegar a una editorial y que te den bola es una misión imposible, si no sos nadie, si sos Lucía González, Pérez, Ruiz, wherever, no es lo mismo que cuando tu nombre es conocido de algún lado, cuando alguien dice tu nombre y responden, Ah, si el de tal revista, diario, etc.
Yo leí el blog, algunas entradas en realidad, y me pareció interesante, como blog. Reconozco que la idea de que esa fulana cuente como busca novio para que su madre no gane una apuesta es ingenioso. No puedo opinar de lleno porque no leí todo, además no soy crítica de libros ni nada por el estilo.
Lo que me pregunto es: ¿Qué buscan los editores? Si bancaron el libro por la popularidad del blog, teniendo en cuenta la cantidad de comentarios, eso es completamente relativo, más si son anónimos, no lo entiendo; por otra parte veo que ahora tienen una página donde famosos cuentan sus citas a ciegas, y se ve la movida que están haciendo.
No me queda otra pensar que se trata todo de Marketing, desde el principio; la originalidad de una piba cualquiera que cautivó gente con su relato, pasa a ser una empresa que analizó como hacer adeptos que se convertirían en potenciales compradores de su producto.
Lo que yo pienso es que lo más difícil es encontrar una buena idea, una buena historia que contar; algunos amigos dicen que eso no importa, que hay que escribir y ya, pero no sé. Sin ir más lejos el caso que más me desconcierta es el de Bestiaria, si bien me gusta la redacción, no perdería un segundo de mi tiempo leyendo como denigra a las mujeres en divisiones irrisorias por más gracioso que sea el parecido a Doña Yoli de la vuelta de casa. Una idea original, una buena historia, es el reto, el mío al menos; siempre pensando en el tipo de relato del que se habla, no es rebuscado, ni espectacular, es normal, creo que cualquiera puede hacerlo, incluso una ignorante de mi calibre.
Algo no me gusta, lo popular, lo ordinario, lo masificado, tiene el lugar que debería ocupar el arte; así los poetas, los narradores en serio (los blogs con cero comentarios escritos magistralmente) no tienen cabida.
Es una cuestión de suerte (y poder), como siempre.

Matinal

me desperté a las seis de la mañana, mi error fue pensar que ya no podría volverme a dormir porque fue justo lo que sucedió. fui al baño y una chica me miró con mala cara, intenté focalizar pero los ojos me ardían y por más que los apretara fuerte y los volviera a abrir no veía casi nada. bostezó haciendo un ruido insoportable que me molestó. hice de cuenta que no estaba y me senté, cerré los ojos y me quedé dormida un pequeño instante hasta que el movimiento de la respiración profunda me hizo reaccionar.
como pude me incorporé, me enjuagué las manos y comencé a cepillarme los dientes desganada, quité la espuma del cepillo y me mojé la cara. con la vista media nublada me di cuenta que continuaba mirando lo que hacía, ¡que estúpida!, pensé. debo haberlo dicho en vos alta porque ella contestó de igual manera.
hizo que realmente me enojara, y yo enojada puedo ser muy mala, la insulté. ¿quién sos para venir a decirme nada en el baño de mi casa, encima cuando recién me levanto?. comenzó a hacer movimientos con las manos juntando los dedos mientras se mordía el labio inferior y levantaba las cejas.
esto fue demasiado. abrí la ducha y salí del baño enfurecida, tomé un poco de agua y agarré el palo de amasar que tengo para defensa personal, pero cuando entré ella se me había adelantado y agitaba algo que tenía en la mano derecha. me di cuenta que tal vez me había cruzado con una mas loca que yo así que cerré la puerta justo antes de que se me viniera encima.
¿como se metió está enferma a mi casa?, ¿estaría escapando de alguien y eligió mi lugar para esconderse?. como sea, el problema era que tenía que entrar a bañarme y mas tarde irme a trabajar. llamar a la oficina y contarles que tenía una intrusa, desquiciada, encerrada en el baño de mi casa los alarmaría, además no podía irme dejándola adentro.
junté valor y abrí la puerta con fuerza, sabía que si estaba detrás el golpe la desmayaría o al menos la dejaría un poco boleada hasta que yo la redujera por completo. sin mirar entré lanzando golpes de puño con ambas manos uno atrás del otro. no la toqué pero al detenerme noté cómo se perdía cerca de salida. me bañé lo más rápido que pude.
antes de irme a trabajar y cerrar con cuidado todas las puertas y ventanas, dejé un mensaje en espejo del baño todavía empañado: “no te metas conmigo porque me vas a conocer”.

Córdoba

Boomp3.com


aunque a veces no me quiere
y aunque a veces yo me voy
en ella está lo que yo soy
a.b.

La verdad

Cuando escribís un texto utilizando como recurso alguna posible característica de un hombre cualquiera y le aclarás, es ficción: no hace falta la aclaración, escribís cada día mejor.
Cuando escribís un texto utilizando como recurso alguna posible característica suya y no le aclarás, es ficción: se ofende, sin importar como esté escrito, lo que escribís no le gusta.



De ahora en más cuando comparta textos por el Reader estamparé: "Los personajes son ficticios, cualquier parecido con la realidad es pura verdad”.

Al que le quepa el sayo...

La mentira

Tengo dando vueltas en la cabeza algo que me mortifica, si bien no me avergüenza del todo en algún punto me atormenta. He actuado de mala fe, de un una manera impropia, harto desaprobada por mí y por cualquier mujer que conozco. He mentido para obtener algo a cambio, pero eso no es lo peor, he mentido para obtener sexo a cambio.

Tanto tiempo empeñado, tanto discurso incorporado, tanta certeza a la hora de discernir entre lo que está bien y lo que no, tantas reglas, tanto soporte en frases hechas: no hacer lo que no me gusta que me hagan. En vano.

¿Para que? Para venir a tirar todo por unos minutos de placer mundano y pasajero; dos veces. Para aprovecharme de ese ser crédulo que confió en mi palabra. Pasó, estaba allí al alcance de la mano, con los ojos me rogaba la mentira, me decía que lo diga, que diga lo que tanto quería escuchar. Yo le di lo que quería, lo hice sentir especial, lo hice sentir bien. Pero no está bien.

Si tuviera que cuantificar ganancias, supongo que la mía fue mayor, aunque los dos obtuvimos placer, él se quedó con la mentira, se vistió y se retiró creyendo lo que no era, incluso se quedó con un orgasmo fingido que le daría la seguridad necesaria para hacerme alcanzar el que llegaría pocos minutos después. Tenía la sonrisa amplia y cara de satisfacción. Y ahora estoy martirizada por mi propia conciencia.

Rompimos las reglas, al menos yo rompí las mías, no sólo que hice lo que desapruebo, sino que puse mi palabra en un plano desconocido. Una mentira necesita alimentarse, sostenerse, renovarse, pero me resulta imposible porque lógicamente ya obtuve lo que quería, y por eso mi mente no quiere sostener nada, no está interesada, piensa por sí misma sin estar influenciada por otros estímulos de nivel inferior.

No le encuentro solución al problema, no sin hacerlo sentir mal, utilizado, frustrado, defraudado, cabizbajo. Sin embargo, analizando profundamente la situación, en cierto punto se lo merece. Lo sé, nadie merece ser engañado, pero el engaño al que me refiero no puso en juego los sentimientos, no tuve que expresarle con palabras lo que no sentía afectivamente, por el contrario, sólo tuve que alimentar su ego, decirle cuan capaz me parecía, cuanta admiración sentía por él, lo sensacional y fantástico que consideraba su arte, y todo lo que pudiera engalanar la situación para hacerlo sentir poseedor de una genialidad sin descubrir.

Su afán era el éxito, perseguía la fama maquillando no haberla alcanzado tras una cierta incomprensión. Mi apreciación lo incentivaba porque necesitaba confirmar además, que a causa de que la suerte le era esquiva no había podido ocupar el lugar que consideraba le correspondía. Probablemente algunos de los factores fueran esos, pero para ser objetiva, no eran los únicos motivos.

¿Que clase de ser vanidoso y petulante necesita tantas adulaciones para sentirse pleno?

¿Acaso en cierto punto no se merecía la mentira y mucho más? No está en mi naturaleza faltar a la verdad, ni justificarme al respecto. Intentaré en el futuro no volver a hacer esto, ni utilizar un recurso tan machista y vil. Así y todo, sé que no podré borrar de mi mente su empeño en mostrar gratitud, generosidad, en lograr satisfacerme, hacer lo humanamente posible para darme el placer que me provocara halagarlo cada vez más. Por una mentira, que al caso, ya no tiene sentido develar.

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Aclaro: Todo lo vertido en este Blog debe ser considerado Ficcional.

Complejos

Después de vivir 5 años en un complejo de departamentos, los estudios han demostrado que basta un botón de muestra para comprender las actitudes del género femenino ante lo que denominan peligro, y del género masculino ante lo que denominan posibilidad.

Cuando recién nos mudamos, éramos la pareja joven y enamorada que venía a construir su nidito de amor, de alguna manera provocábamos ternura. El lugar estaba compuesto en su mayoría por parejas o matrimonios jóvenes con no más de dos hijos. Las mujeres nos saludábamos cordialmente y los hombres después de darse apretones de manos largos y fuertes, se quedaban charlando de autos o se ponían a organizar algún partido de fútbol. La historia cambió cuando me quedé sola viviendo allí, ya no provocaba la ternura de antes. Mi despiste natural, sumado a una tristeza que me sumergió, hizo que no advirtiera esta situación sino hasta el verano de ese año.

El primero que dio la nota fue el esposo de la vecina del “b”. Tocó la puerta de mi dpto. y me invitó a cenar, me contó que estaba solo por unos días y que si no me molestaba le gustaría charlar conmigo. El hermoso le decían mis amigas, con justa razón; por suerte después se arrepintió y desistió porque no quería tener problemas.

Le siguió el vecino del “e” que venía a contarme sus tristezas cada vez que se peleaba con la loca de su novia. Por él supe de su trabajo como bailarina del caño, sus tetas nuevas, sus infidelidades y de las infidelidades de él; aunque no se hasta que punto era tan langa el gordo, los hombres suelen creer que pueden impresionar a las mujeres contándoles sus peripecias amorosas.

Las mujeres no son estúpidas y posiblemente hayan intuido esta situación. La novia del gordo directamente dejó de saludarme y la esposa del hermoso me fulminaba con la mirada si es que iba con él, al menos así lo sentía yo. Luego la del “b” se separó del hermoso y se levantó al vecino que vivía cruzando la calle con su mujer y sus hijos, a los cuales dejó para iniciar un noviazgo. Ahí ella prefirió no arriesgarse y se dedicó a custodiar al nuevo novio de forma tal que este jamás se cruzara conmigo bajo ningún punto de vista. Al “c” llegó una abogada mal humorada, completamente pirucha y con fuertes síntomas de estar siempre mal cogida; se hizo muy amiga de la del “b” y bastaron dos o tres situaciones para dar por finalizanda nuestra relación vecinal después de tan solo dos semanas.

Continué mi vida como de costumbre, el único que charlaba conmigo era el novio de la abogada; siempre muy atento me preguntaba como estaba, solíamos conversar sobre nuestros trabajos y cosas como esas. Un día se apareció en mi oficina, yo pensé que era una casualidad pero no, había ido a buscarme con una excusa laboral para luego comenzar a mandarme entre cuatro y siete mensajes preguntándome como estaba mi día, hasta que le pedí que no lo hiciera.

En otras condiciones, yo no sería una amenaza para nadie, incluso dudo que estos hombres me consideraran tan irresistible como para invitarme a salir.

Lo que sucede, en el caso de las mujeres es que se sienten inseguras, comienzan a sentirse inferiores ante la que tiene libertad de hacer lo que se le plazca, es feliz, se banca sola y no tiene obligaciones con nadie, porque puede elegir, se dá tiempo para sí misma, y otros factores que pueden resultar interesantes. En el caso de los hombres es una manera de medirse, siempre andan tirando anzuelos para ver como están de pique, para verificar si todavía están en el ruedo o no, y que mejor forma de empezar que por la vecina o compañera de trabajo con la que se puede hablar de cualquier cosa, en cualquier momento, y no resulta extraño ni evidente. Son tan predecibles...

Vivir en un complejo de departamentos es realmente un castigo para mí.

Lo único bueno es que la decisión está tomada, me mudo en sólo dos meses a una casa con patio que todavía tengo que encontrar. Cuando avisé a la inmobiliaria caminé unas cuadras con la sonrisa en la cara como si hubiera tenido sexo minutos antes. Ahora puedo decir que todo, absolutamente todo, me chupa un huevo. A estas alturas no tengo que preocuparme por las formalidades de vivir en una vecindad, la cordialidad no es tema para ocuparse, y a decir verdad cuando duermo es el único momento que paso en el departamento. Lugar que, de las puertas para adentro, me dio momentos de extrema felicidad, y pese a haber cumplido su ciclo resultó cómodo, bonito y seguro, por cierto.

Pasiones

"tengo adentro mío un animal salvaje queriendo salir. o sale y se come el mundo, o se queda y me come a mí"

Así son mis pasiones.


Pasión: f. Apetito o afición vehemente a algo.
Apetito: m. Impulso instintivo que lleva a satisfacer deseos o necesidades.
Afición: f. Inclinación, amor a alguien o algo.
Vehemente:
1. adj. Que tiene una fuerza impetuosa.
2. adj. Ardiente y lleno de pasión.
3. adj. Dicho de una persona: Que obra de forma irreflexiva, dejándose llevar por los impulsos.


Ay los impulsos…

Perfil

me crié en un barrio pequeño, uno con escuela, plaza, policía, parroquia y hospital zonal, uno como los barrios pintados en los libros de tercer grado.

mi escuela tenía una portera que hacía sonar la campana para entrar a clases, y un sauce en el patio para jugar en los recreos a la casita. fui al mismo colegio desde jardín de infantes hasta quinto año del secundario, me eligieron escolta de la bandera de gimnasia y lloré cuando no lo hicieron para la bandera de 7mo.

a los 12 años me enamoré de mi primer pablo, un chico de la barra que estaba enamorado de una de mis amigas un poco más grande y desarrollada que yo. a esa edad mi enamorado no era más que el objeto de mis sueños, el que completaba el corazón con la leyenda “sua”, el nombre que colocaba en la lista para unir con flechas en los juegos.

mi primer ídolo fue mi hermana mayor, el día que se fue a bailar vestida de una manera y cuando pasamos con mis viejos por la puerta de bogo’s, ella saludaba desde la terraza con la mini que mi mamá le había prohibido ponerse.

guardé en una caja todos las cartas que le mandaban, los recuerdos de su adolescencia, incluida la letra de la canción “son cosas mías” de los abuelos de la nada, porque supe al instante que a ella no le importaban, no los cuidaba, era (es) tan despojada del pasado que por eso siguió siendo mi ídola, pese a ser completamente distinta a ella.

salí por primera vez un día de la primavera, al santo tomás, y me puse un vestido que me prestó mi hermana; me sacaron a bailar y bailé dressed for success de roxette, justo para la ocasión.

cuando empecé a ir a la matiné de longchamps hice mi propia caja de recuerdos, guardé recortes y frases de amor. fui la novia de un tarjetero del boliche, y después de su amigo.

la primera carta que escribí fue a matías, el primer chico que quise, con el que tenía pensado hacer el amor después que pasaran 6 meses de noviazgo y por el cual dejé de fumar 3 meses, por el tiempo que duró la relación. vimos tango feroz y canté “presente” hasta el llanto cuando nos peleamos.

tuve muchos novios y besé chicos que ya no me acuerdo sus nombres.

mi primera vez fue con mi segundo pablo, en septiembre, un chico con mucha facha, de pelo largo y ex novias lindas. decía que yo tenía una boca hermosa y nos escapábamos de algunas materias al estacionamiento de la facultad para besarnos.

nunca me consideré linda sino hasta que alguien me lo decía.

con poca gana acepté salir con un chico que físicamente no me gustaba. me trataba muy bien y me regalaba flores, pero yo por dentro le rechazaba hasta la forma de pararse. un día me di cuenta que no sé cuando me había enamorado como nunca en mi vida y me mudé con él. me desperté cientos de días a su lado y fui feliz aunque en los primeros lloraba por extrañar mi casa.

hicimos una lista de casamiento y pusimos una fecha en septiembre, viajamos en auto hasta lugares inhóspitos, e hicimos todos los planes que se pueden hacer. un día lo ví triste y frustrado por no poder hacer lo que amaba y para lo que había estudiado toda su vida, y le dije: “andá si querés, no puedo verte infeliz”. no pensaba que se iba a ir realmente. se fue. cuando se acomodó me dijo que vaya con él y yo me asusté. no fui. nunca más lo volví a ver.

ahora tengo un trabajo mediocre, en el que hago cosas con poco esfuerzo pero se me retribuye bien, estoy cómoda. y vivo en un departamento donde cuento los días que me quedan para mudarme a una casa con patio y lejos de la ciudad.

tengo ansias de grandeza, y miles de hojas impresas de lo que quisiera hacer que nunca voy a poner en práctica.

le erré a la carrera universitaria, y a las palabras.

por alguna extraña razón siempre dije “andá” cuando tuve ganas de decir “quedate”, siempre dije “por mí no te preocupes” cuando tuve ganas de decir “no me dejes así”.

orgullo, o estupidez.

por alguna extraña razón, nunca nadie se dio cuenta de eso.

Imágenes

Cuando me siento extraña. Cuando quiero tirar todo porque no sé como lograr lo que quiero, ni tenerlo. Cuando todo lo apasionada que soy en cada cosa que hago, que digo, que pienso, que siento, no me alcanza. Cuando pasa el tiempo y no hago más que juntar pedazos de mí y salvaguardarlos para armarlos alguna vez. Cuando ya no se ni quién soy, o peor aún, no descubro qué es en definitiva lo que vine a hacer, qué es lo que sigo buscando. Cuando lo que tengo que es el cielo no lo llena todo, y me siento terrible y me siento traidora, porque no tengo derecho. Cuando me mido con mi propia vara y me hago trizas, porque soy demasiado estricta, más conmigo, con mis cosas.
Cuando todo eso pasa, sólo cuando todo eso pasa, quisiera que alguien pintara, la otra parte de mí.

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Lo que sigue es un texto que escribió marce en mitad del vaso (click para seguir el link), y que considero de las cosas más hermosas que se han escrito:

vos

si supiera pintar pintaría un día luminoso en un paisaje de piso redondeado cubierto de césped mullido y parejo, verde oscuro, que se aclara cuando refleja el sol, un césped como el que alguna vez nos imaginamos escribiendo, ¿te acordás? ése que invitaba para tirarse a dormir y que de tan esponjoso aseguraba que si te sentías solo ahí nomás estaba el otro para acompañar en silencio. podría pintar también un subte atestado de nervios y una escalera mecánica, y pies dubitativos, y una mano de tengo miedo de caerme buscando la mano de vamos si nos caemos nos caemos juntos, y muchas bocas llenas de risas y ojos tapados de pelo lacio y orejas atentas y lenguas sin preguntas. también podría pintar una parada de colectivo por dónde nunca pasa uno, con dos viejitas embastonadas muy amables, o una mesa de un bar con dos manos inquietas queriendo descubrir quién sabe qué en sus palmas. podría intentar pintar charlas sobre libros, música, vida, sexo, bipolaridad y teorías sobre el bicho bolita y lo perfecto de la esfera, o también ver si sale de mi pincel una escena de juegos y peleas, amores y desencuentros, o un nene chiquito que se canta solo las canciones de cuna, que se pone anteojos y va de la mano de su mamá y después crece como un quijote enamorado de molinos de viento yendo siempre para el lado trágico de las cosas, escribiendo solo de madrugada su propia historia. podría pintar un sol enorme sin hojarasca, como una reducción fenomenológica que dejara al descubierto la perfección del equilibrio entre lo apolíneo y lo dionisiaco, o podría sino pintar un hombre tembloroso de vulnerabilidad que se saca la careta y muestra cuánto le duele el dolor de saberse él mismo y el temor que le da arrancarse las espinas.

y si supiera pintar pintaría todo eso
para que te encuentres frente a frente
de una vez por todas
con tu parte adorable.

Escenas

Cinco minutos antes de preparar algo para cenar y mientas Mariano se da un baño, le mando un mensaje a Eugenia para asegurarme que nos encontramos en el cumpleaños de nuestra compañera de trabajo. Había intercambiado mensajes tres horas antes pero las pruebas contundentes determinan que ella y su novio Javier siempre terminan, y como la cumpleañera es la hermana del novio, quise verificarlo. Tal como lo había pensado, el mensaje estaba más que claro y comunicaba la ruptura definitiva numero quince.

"No pienso ir, no quiero ver nunca más a Javier. Mañana te hablo y te cuento"

Teniendo en cuenta que los fines de semana no cocino sino que caliento lo que haya quedado en la heladera o recurro a la Rotisería del barrio, sumado al tiempo que mi novio se demora en el baño, la llamo por teléfono.

- Javier es un estúpido, lo que me hizo ahora no tiene nombre. Habíamos discutido hace dos días porque se le había metido en la cabeza que quería saber, no se porqué, detalles inconducentes de mi relación anterior, su nombre, a que se dedicaba, donde lo conocí y, lo que colmó mi paciencia, saber a que telo solíamos ir los sábados a la noche y si lo habíamos hecho por la puerta de servicios... De acuerdo a su argumento, tenía que contarle como demostración de que entre nosotros no hay secretos y que me importa más él que el otro boludo ese que jamás siquiera me hizo sentir nada. No entiendo esa imperiosa necesidad masoquista que tienen algunos hombres de saber el pasado completo de la persona que ahora está con ellos como si importara algo más que esto último. Como le dije que no iba a hablar de eso, se armó una discusión terrible y terminamos a las puteadas. Pero viste como es él, después siguió el libreto y se disculpó, por lo que di por finalizado el tema. Siempre termina diciéndome cosas hermosas, que nunca amó a nadie como a mí, que quisiera todo con él porque era capaz de dármelo todo por eso me había propuesto vivir juntos, que no tuviera reservas con nuestro amor porque toda la vida iba a estar conmigo, y todas esas cosas. Por eso decidí aceptar su propuesta. Hoy le dije que lo había pensado, que estaba convencida y, bueno, que podíamos intentarlo porque lo amo. Pero ¿Sabés lo que me contestó?

Hasta ese momento mis aportes a la conversación no habían sido más que monosílabos.

- No tengo idea.

- ¡No me dio ni pelota! Dijo que mejor esperar para ver si yo no cambio de parecer, que no pensaba mover un dedo para después deshacer todo por culpa de mis cambios de opinión. Yo me quedé callada y acepté su decisión, pensé que no tenía nada de malo esperar un tiempo, lo entendí. Pero resultó que no era por eso su negativa, sino para castigarme por la pelea que habíamos tenido el otro día, porque al rato ¡Me salió con el mismo puto tema!, que quería saber todo. Qué indignación que me dio, le importó tres cuernos lo que yo le estaba dando y se cerró en su cuadratura estúpida, en donde, para él, yo sólo podía “demostrarle” mi amor contándole cosas que en rigor de verdad, no iban a hacer más que herirlo, porque vos sabés como fue mi relación con el pibe ese, era sólo sexo y nada más que eso. No puede ver que en realidad aceptar su propuesta es lo que debe demostrarle cuanto lo amo.

- Tal cual.

- Le pedí que la terminara, pero la siguió y la siguió. Claro, ahí nomás retiré lo dicho de vivir juntos, le expliqué que tiene la capacidad de hacer que lo ame con toda mi alma y segundos después que lo deteste, que mis cambios de opinión se deben a su manera de actuar. Encima ahora me viene con que está triste y dolorido. La verdad que verlo tirado en el piso por esa estupidez no me dan nada de ganas de darle una mano. ¿Dolor? Dolor es otra cosa. Dolor es perder a la persona que uno ama, los sueños, los proyectos, y no, no saber por donde cogía su novia con su ex pareja ¡Que mierda tiene que ver! No entiende nada. No creo que esta noche se vaya de putas, es el cumpleaños de su hermana, ojala que se pase toda la noche escabiando solo, pensando en lo que me hizo y en lo que perdió por ser tan infeliz.

En ese momento, escucho que mi chico deja de cantar mientras abre la puerta del baño y me pide que le alcance el toallón.

- Euge, mañana te cuento de la fiesta de esta noche, paso por tu casa.

Cuando sale del baño con el pelito todo mojado pidiéndome que le de un beso, me olvido de que deja el baño desordenado, el dentífrico destapado y el jabón lleno de pelos.

Más tarde nos vamos al Pub donde se hace las fiesta. En la mesa se arma un debate futbolero en el que, pese a interesarme y entender perfectamente, no participo porque los borrachos terminan mandándome a lavar los platos y eso me embola. Me dispongo a revisar mi celular y veo un mensaje de Eugenia.

“Y? Está tirado en el piso retorciéndose de verdadero dolor?”

Levanto la vista y lo veo a Javier cayéndose mientras reedita el histórico segundo gol del Diego a los ingleses en el Mundial 86.

“Parece que sí” le contesto por SMS.

Me voy a buscar algo para tomar, pensando en mi buena suerte.

Genética

Fundamentos

Por definición, todos los individuos están formados por unidades microscópicas que se agrupan formando tejidos. Estas unidades (células) poseen dentro de sí, un núcleo; es decir, una estructura diferenciada dentro de la célula en cuyo interior se halla la una macromolécula (una sustancia química) que es la encargada de la información genética. Llamamos "gen", entonces, a las distintas porciones de esta macromolécula que se ocupan, cada una de ellas, de una característica hereditaria determinada.

Material de Prueba:

Ahora bien, lo primero sería dilucidar con que información genética contamos, es decir, encontrar que genes conducentes de los individuos de esta misma especie.

Rama paterna:
Se han encontrado datos de un italiano bonachón, proveniente del sur de Italia, el cual llegó en barco a este país a principios del siglo pasado. Contrajo matrimonio con una argentina sumisa y buena gente; concibieron dos hijos varones con características totalmente opuestas, uno divertido y otro aburrido. El aburrido contrajo matrimonio con una mujer madura de treinta años, con la cual tuvo también dos hijos varones, físicamente parecidos pero de genios distintos, uno trabajador, serio y responsable y el otro simplemente risueño. El primero es mi padre.

Rama materna:
Las generaciones posteriores a mi bisabuelo concuerdan en afirmar que este señor era lo que se dice en la jerga un mujeriego, todos coinciden además en que era despilfarrador. Se casa en segundas nupcias con mi bisabuela una mujer sumamente bondadosa y tienen como cinco hijos.
Una de sus hijas, una muchacha muy bella, se casa con un hombre con el cual tiene una sola hija, la que viene a ser mi madre, ella toda elegante y de pelo lacio; luego mi abuela se vuelve a casar y tiene a mis tías, las divertidas.

Hipótesis:

Está claro que ningún patrón genético se transmite en su totalidad a las demás generaciones, si no que existen variaciones de acuerdo al medio ambiente y la interacción con otros genes.
Si mi padre es trabajador, serio y responsable, entonces cada uno de sus hijos debió heredar por lo menos una característica cada uno; mi hermana trabajadora, yo seria y mi hermano responsable. Por otra parte, si mi madre es elegante y de pelo lacio, al tener primero dos hijas mujeres una debe ser elegante y la otra tener pelo lacio.
Como algunas características generalmente no aparecen hasta la tercera o cuarta generación, se entiende que yo no sea ni seria ni de pelo lacio. Pero, ¿Si yo soy risueña, debería ser hija de mi tío?, imposible, mi madre sería incapaz. Y, ¿Si soy divertida, qué quiere decir, que soy hija de alguna tía?, no, porque mi papá es tipo muy serio.
Tomando al azahar una característica de generaciones anteriores, se podría deducir que yo podría ser bonachona por mi bisabuelo paterno y despilfarradora por mi bisabuelo materno. Pero yo no soy despilfarradora, ¿Entonces la característica heredada sería la de mujeriega?, no, a mi me gustan los hombres.
De esa generación queda sumisa o buena gente por mi bisabuela paterna y sumamente bondadosa por mi bisabuela materna. Pero, no será para tanto, aparte yo de sumisa no tengo un pelo.
Por mi abuelo paterno podría ser aburrida y por mi abuela materna debería ser muy bella. Ni ahí, ninguna de las dos cosas.
Hasta acá llegamos.

Conclusión:

Soy adoptada.

-2006-

(En rigor de verdad, en la actualidad la única característica que poseo es la treintañera, como la madurita de mi abuela paterna. Shit!)

Bahía

soy tan pero tan difícil de complacer que
cuando termino de escribir un post sensiblero instantáneamente quiero empezar otra vez a escribir para hacer uno humorístico
cuando termino de escribir un post sin música instantáneamente quiero empezar otra vez a escribir para poner una canción

soy tan pero tan difícil de complacer que
cuando termino instantáneamente quiero empezar otra vez


Elegir

(Los Puentes de Madison County)

La veo a Francesca sentada en la cocina de su casa, en la oscuridad, cerrando los ojos y recordando una y otra vez cuatro días de su vida. El tiempo la fue gastando pero ella no pudo notarlo porque en su interior ese recuerdo la hizo sentir viva y renovó su juventud cada año venidero. La veo escribir en su cuaderno, una especie de diario íntimo que nadie lee, pero que encierra sus sentimientos más profundos, su tristeza inconmensurable.

A veces cuando pasan los días y estoy sentada en la cocina de mi casa, escribiendo en mi cuaderno electrónico que nadie lee, y recordando la única vez que me enamoré pero que la sensatez no me permitió dejarlo todo y marcharme donde probablemente estaría sentada en la cocina de otra casa esperando su llegada a media tarde del trabajo, siento que en el fondo soy un poco ella.

Y me pregunto cuantas Francescas habrá en las cocinas de las casas, cuantas mujeres que no se atrevieron a cambiar sus vidas por temor a quedarse con las manos vacías, o por creer que no eran capaces de empezar de nuevo, o por sentirse a destiempo, o por temor a ir en contra de toda lógica y razón.

Pero ¿Realmente no cambiaron sus vidas? Sentir ese dolor punzante del “que hubiera sido”, me hace redescubrirme en una seguridad interior que me sostiene. El espíritu de buscadora incansable, supone en mí que hubo una elección, al igual que Francesca, al igual que tantas otras mujeres sentadas en las cocinas de sus casas. Una elección que esconde algo más que lo que no fue, y pone a prueba la ansiedad adolescente, la impaciencia, y que me asiste cuando tengo ganas de bajar los brazos, dándome planes y proyectos de satisfacción personal, que son los que me quitan el sueño y a la vez me hacen soñar.

Cuando Francesca va en el auto detrás del vehículo que conduce Robert, en el tiempo que tarda el semáforo ensaya bajarse y correr hacia él, la invaden los pensamientos que seguramente toda persona tuvo alguna vez, los previos a una elección que cambiará el rumbo de su vida. Cuando el semáforo da luz verde, en ese preciso instante la decisión ha transformado todo para siempre, por más que a la vista pareciera que nada ha cambiado. En ese segundo hay un punto de inflexión en la vida de esta mujer.

Los puntos de inflexión suelen calar en lo más profundo, proporcionan la certeza de lo que se ha elegido y la incertidumbre de lo que no pasó. Una dicotomía exquisita si se quiere. La certeza proporciona la calma y se aprende a jugar con esa incertidumbre, se libera el alma, se renuevan proyectos y se hacen algunos planes. Más allá del resultado de una decisión, creo que no hay nada que pueda hacer sentir más viva a una persona que poder elegir, que es ni más ni menos lo que nos hace libres.

Groupies y Esnobs - Un post intelectualoide

La verdad que ya iba por el segundo Fernet y no le presté mucha atención cuando me dijo: “Si hay algo que odio son los esnobs”. Yo asentí con la cabeza dándole la razón, sobre todo porque su boca rozaba mi mejilla y el calor de su aliento llegaba hasta mi cuello cada vez que era su turno en el intercambio conversacional que practicábamos en un Bar del centro de la Ciudad. En ese momento otra cosa no me importaba. Creo que después me explicó lo que significaba, pero no estoy muy segura.

A los días, charlando sobre el mismo tema, esta vez por la tarde y sin alcohol de por medio, él me contaba que pensaba contactarse con un escritor / editor que justamente yo había conocido tres años antes en un taller de escritura narrativa.

- No te gastes - le dije - creo que él es medio, cómo decirlo, que sólo se maneja en su circulito de amigos y sino con los grossos, no creo que se fije o le importe mucho cuan bien uno escribe.

- Ah, snob.

- ¿Qué es snob? - le pregunté.

- ¿Viste que siempre estás en la luna de Valencia cuando te hablo? - y continuó - Por definición (Google y Wikipedia): “Un snob también llamado esnob, es una persona que acoge las novedades por admiración necia o para darse tono. También aquella que imita con afectación las maneras, opiniones, etc. de aquellos a quienes considera distinguidos. Admiración exagerada por algo que esta de moda, presuntuoso, victima del "blof" y de la publicidad del producto o cosa que presume”.

No me animé a preguntar qué era blof porque probablemente ya me lo había contado en otra noche similar a aquella, de esas que se repetían cada fin de semana y que me servían de excusa para tenerlo a centímetros de distancia.

- Que triste ser esnob, pero peor es ser 'groupie de la literatura'. Los esnobs en el fondo son unos pobres tipos que no pueden ver más allá de sus narices y sobre éstas. De verdad se creen superior a muchos y a la altura de los grandes, persiguen la perfección, aunque más no sea a través de los ojos de los demás. En cambio sus groupies los persiguen a ellos con el sólo objetivo de entrar y formar parte de su círculo de amistades y relaciones. Paradójicamente, el esnob se coge a la groupie (snobfucker), pese a considerarla inferior, perdiendo así su aspiración a toda perfección posible, y ella no obtiene mayor satisfacción que la de un orgasmo intelectualoide.

- ¿Qué es un orgasmo intelectualoide? - me pregunta intrigado y espectante.

- Es el que se tiene cuando te acostás con un esnob que te quiere calentar recitándote una poesía berreta o citando alguna frase de un cuento publicado en el diario con papel igual de berreta que la poesía, y sólo te queda imaginarte cogiendo con el sodero que tiene, al menos, buenos bíceps.

No podemos aguantar la carcajada. Nos reímos de cualquier pavada el resto de la tarde y nos despedimos al caer la noche con la promesa de una nueva cita, esta vez, en el Bar de siempre.

Las mejores conversaciones son la que tenemos por las tardes, pero yo prefiero las de la noche, aunque sólo sirvan para alimentar mi fantasía, y tenerlo a centímetros de distancia.

Pendiente

Una noche más y yo que recién logro sentarme frente a la computadora, sé que me espera al menos una hora para acostarme y dormir algo antes que sean las 6, aunque mi reloj marque las 7, para levantarme.

Conciliar el sueño casi nunca ha sido problema para mí, excepto contadas ocasiones en que tengo cosas pendientes, en realidad siempre las tengo, están ahí, latentes, expectantes hasta que algún disparador comienza a hacerlas andar en mi cabeza avisándome que es hora de que las haga. Y así me paso noches enteras pensando en cómo hacer lo que tengo que hacer, es un clásico, como el de ayer, como el de hoy. Si todo viene balanceado, como en el clásico de ayer, a las 3 de la mañana doy por terminado el asunto y me voy a dormir, en el peor de los casos, como en el clásico de hoy, me gana la mañana y yo continúo intentando ver.

Lograr lo que quiero casi nunca ha sido problema para mí, excepto contadas ocasiones en que, como ahora, no advierto cómo lograrlo, aunque sé que puedo hacerlo.

Queda pendiente, entonces, el cómo. El qué siempre lo he tenido, sin excepciones en contadas ocasiones, porque eso, nunca ha sido problema para mí.

Mamá

En el patio de mi casa había un árbol de nísperos. Para la época de primavera crecían los más ricos grandes y amarillos nísperos que yo había visto jamás. Siempre me gustaron, desde chica, tal vez porque todas las siestas con mi mamá salíamos al patio y cortábamos muchos, muchísimos, después los lavábamos y nos sentábamos a comerlos las dos en la cocina. Tenía 4 años, mi hermana iba al colegio y mi hermano no había nacido en ese entonces, así que tenía a mis nísperos y a mi mamá para mi sola.

Yo nunca fui al jardín de 4, será por eso que nunca olvido el primer día de jardín de infantes. Mi mamá me puso el guardapolvo rojo y guardó en la bolsita que ella misma había bordado con mi nombre, un vaso y un plato. Salimos camino al colegio que quedaba a sólo 3 cuadras de mi casa tomadas de la mano. Al llegar al jardín había muchas niñas bajitas como yo acompañadas por sus mamás, varias mesas petizas y sillas chiquitas, también había una pequeña cama y una cocina con sus utensilios, más allá estaban los percheros donde cada una colgaba su bolsita. El olor a madera recién pintada quedó eternizado en el recuerdo de aquel día.

Estaba emocionada hasta que todas las madres comenzaron a irse. Entonces comencé a sentirme triste, me invadió la angustia de saber que mi mamá también debía hacerlo y empecé a llorar mucho, lloraba sin parar. Mi mamá me alzó como si fuera un bebé y nos quedamos largo rato así sentadas, abrazadas con todas nuestras fuerzas.

Luego se levantó, me tomó de la mano y me dijo: “Bueno, vamos a volver mañana” y salimos del jardín. Cuando íbamos cruzando el patio, miré hacia atrás y me di cuenta que quería quedarme. Ella me soltó la mano y yo corrí hacia el jardín mientras se alejaba y se perdía en el Hall de entrada, donde sabía que en un rato la vería regresar.

Mucho tiempo después, cuando tenía 23 años, una tarde estaba en el living de mi casa sentada en el sillón que ahora tengo en el departamento, deseando que mi sufrimiento termine, que mi angustia desaparezca. Entonces entró mi mamá y sin decir una palabra se sentó a mi lado y me alzó como si fuera un bebé. Ahí lloré como aquel día, en el pecho de mi mamá.

-2006-

¡Feliz día a todas las mamás!
(Adelantado, vuelvo el lunes)


Soñar

El olvido es una clara señal del paso del tiempo y es atribuible al instinto natural de supervivencia, de preservación, para poder evolucionar. Pensar de esta manera mis olvidos es una forma de comprender porque siempre le estoy buscando la razón a todo. Mis otros olvidos se fundamentan en mi memoria selectiva, en la capacidad de elegir que recuerdo y que no, y en que momento.

Sin embargo todo lo analítica que soy desaparece cada noche que sueño con vos. En mis sueños, puedo respirar tu respiración y hacemos el amor. En mis sueños elijo la noche de año nuevo.
De vestido negro
Junto a la cama
Esperando tus besos
En mi espalda
Puedo escribir una canción de esa noche, yo arreglandome y vos saliendo de bañarte. En mis sueños no me importa nada, como ahora, pero estoy con vos, que es mucho mejor.

Es bueno lo del olvido y la memoria selectiva. Si el amor no hubiera terminado, o si peor aún, nunca se olvidara, si amáramos sin recaudos, sin esperar lo mismo del otro, incluso sin tenerlo, estaríamos rompiendo la ley fundamental de la evolución, no estaríamos aptos para el amor después del amor, que es mucho mejor.

Me agrada pensar las cosas, encontrar razones.
Ahora sé porque me gusta tanto dormir, y soñar.


Compañeros

Mi compañera de trabajo, mi amiga, que porque quiero tanto le perdoné que me haya vomitado el auto cuando rumbeábamos una noche hacia un after para encontrarse con un pendejo que la tiene loca, ha decidido escribir una novela breve para presentarse a la convocatoria del Premio Municipal de Literatura “Luis José de Tejeda” Edición 2008.

_ Hay un concurso de literatura, me gustaría participar, pero no se me cae una idea – le dije
_ ¿Tenés que escribir un cuento?
_ No, bueno sí, un cuento largo, en realidad una novela breve
_ ¿Y? ¡Dale!
_ No, si lo hago quiero hacerlo bien, aunque hay 5 lucas
_ …

Acto seguido, se sentó en su escritorio y se puso a escribir. Escribió y escribió durante dos mañanas y dos siestas. Ayer y hoy. Yo el lunes mismo cuando continuaba sentada frente a la compu con la pantalla en blanco decidí renunciar. Sin embargo ella me hizo dudar, me inquietó, escribía con tal ahínco que continué sentada frente al monitor con la hoja en blanco durante dos días más. Ayer y hoy. Hasta que finalmente tuve una idea muy buena, claro que no llego pero al menos logré tener una buena idea que no es poco, así que terminé con el asunto y salí a fumar un pucho, después me acerqué a ella, estaba realmente intrigada con su escrito.

_ ¿Sobre qué escribís?
_ Sobre mí
_ Claro pero ¿Qué de vos?
_ Mis cosas, mi vida

Debo reconocer que su vida (su vida se limita a su historia amorosa y comienza cuando conoció a su actual marido) tiene algunos tintes novelescos. Ponéle.

_ Leélo – dijo, y desparramó diez hojas recién impresas.

Es fantástico, mi amiga ha escrito con lujo de detalles como conoció a su marido, todo lo que éste le hace, lo obsesivo que es, cuanto lo odia y no conforme con esto ha agregado lo enamorada que está del pendejo que es compañero nuestro; además cuenta que su padre le fue infiel a su madre durante más de veinte años con una compañera de trabajo, y, casualmente, todos trabajamos en el mismo lugar. Por lo menos se tomó el trabajo de cambiar los nombres de los protagonistas, donde yo soy Andrea (por suerte no habla de M.). En su novela, desarrollamos nuestras actividades en una dependencia de la administración pública (¿Donde más se puede trabajar y tener el tiempo necesario para ponerse a escribir?) pero muy lúcidamente cambió el área así nadie se da cuenta, por si gana, dice.

_ Es bien cordobesa ¿Viste? – me aclara por si no me he dado cuenta.
_ Veo. Pero no podés escribir esto, amiga.
_ ¿Por?
_ “Le dije a Leonel que quería tener algo con él, no me importaba que fuera caravanero, porque me trataba tan bien que me dejaba de cara”
_ Está bueno ¿No?
_ (¡No! Está horroroso, es un mamarracho) No sé, igual imaginate que publiquen todo esto, van a saber todo de vos, de tu familia.
_ ¡¿Que van a saber?! Voy a firmar con un seudónimo Fulana DeTal (su segundo nombre y apellido).

Me quedo tranquila, no gana.

Yo le apuesto fichas a ÉL, y el año que viene intento presentar algo presentable.

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Internet es un maldito vicio, con el agravante que está ahí, al alcance de la mano, si funciona (bien o mal) hasta en el medio de la montaña. Decir ciao, chau, me voy, que lástima pero adiós, me despido y me voy... ¿A dónde vas? Si estás ahí, a un click de distancia.
Ya saben, aquí estoy, en el medio de la montaña, pero estoy.

Ciao

Ciao gente linda que nunca vi en mi vida. Este sencillo pero emotivo acto, aviso que no voy a volver a escribir es este espacio. No lloren, en serio, me duele más a mí que a ustedes. En realidad voy a escribir en otro espacio que todavía no existe, está en mi cabeza, es algo un poquito más complicado pero mucho más divertido, al menos para mí.

A mí me gusta ensayar la desfachatez, crear y eliminar personajes como si fueran un artículo de limpieza, usarlos y tirarlos por el resumidero. Quiero que la gente se espante, se ruborice, se muerda el labio inferior y haga muecas de negación frente al monitor, se ría disimuladamente o a carcajadas. Lo quiero todo.

Me molestan incansablemente mis equivocaciones, y así casi como si fuera un karma no dejo de hacer las cosas mal. Soy demasiado buena para eso, soy demasiado (de demasía: que habla o dice con libertad lo que siente).

La idea es empezar algo nuevo, siempre y cuando pueda ser abandonado, dejado inconcluso y a la deriva como este blog, como mis equivocaciones. No prometo nada, los compromisos no son lo mío.

Capaz que vuelvo.
Nada de lo que se ha dicho hasta acá es definitivo. O sí.

Ciao. Los extrañaré.

Boomp3.com

Actitud

Esta canción: Boomp3.com

(Nada de Llamar, mandar Mail, o SMS).

Lo mejor de todo es la sencilla intercambiabilidad* del You. A la larga, a la corta, los You cambian constantemente, a diferencia del Me que es irremplazable, único y fiel a sí mismo.

* La RAE dice que esta palabra no existe, no saben nada.

Búsquedas y Encuentros

(Disculpen la extensión)


Búsqueda:

Buscaba un biombo. Como suele suceder con este tipo de búsquedas casi siempre resultan infructuosas. Saber lo que se quiere implica una dificultad inherente a su encuentro, diferente a cuando no lo sabemos con exactitud y al encontrarlo nos damos cuenta que era justamente eso lo que nos hacía falta, al punto de tener la seguridad que otra cosa no podría suplantarlo menos superarlo.

(Hablar con el “nos” supone una comprobación de varios individuos y le da a mi reflexión un aire de demostración científica, que a la forma le aporta bastante).


Cambios:

En la brecha entre la adolescencia y la adultez, se producen una serie de cambios que son los que nos indican que a la corta o a la larga dejamos de ser jóvenes para convertirnos en adultos.

Esta transformación, no suele ser sencilla. Implica responsabilidades. Abandonar por completo esos rastros o rasgos caprichosos con los que venimos desde el nacimiento. Aceptar las cosas que no se pueden cambiar, saber que hay cosas que nos tenemos que bancar y que no siempre, sino casi nunca, los demás van a actuar como lo esperamos, necesitamos o creemos que debe ser.

Sólo nos resta accionar de manera conforme a nuestras convicciones, que es la única forma de no traicionarnos, no de no equivocarnos, sino de no traicionarnos que es lo fundamental.


Promo 9X:

Bariloche: "Mueva las bo… y poro…. al compás, y del culito no se vayan a olvidar, chupen caj… que también les va a gustar, porque acá en Bariloche, todo el año es carnaval."
Extraño me resulta haber escuchado prosa semejante, y haberla contestado de esta manera, sin saber hasta ese momento, y bastante después, a que se refería exactamente.
Me traje de ese viaje solamente (y nada menos que) besos, de dos chicos que jamás volví a ver.

Tengo compañeras que tampoco volví a ver desde que nos bajamos del colectivo de SeTur que nos dejó en el Rosedal del Parque Sarmiento, un día antes de fin de ese año.


Mamá:

A mi edad, que prefiero no revelar al mejor estilo chiquita la grande, la mayoría de las chicas están casadas con hijos, o separadas con hijos, o solteras con hijos.

Muchos piensan que es un capricho femenino querer ser madre a cierta edad, pero no se trata de caprichos, ni de la edad, se trata, supongo, de tener la certeza del momento justo para proyectarlo, el entendimiento del cambio radical de concretarlo, la capacidad para aceptar la espera con la probabilidad de que no llegue, incluso, nunca, y la sabiduría para comprender que un hijo puede ser hijo aún sin tener nuestra sangre. Se trata de amor y nada más que eso.


Convergencias:

Por esas cosas de la vida y las casualidades (o causalidades, para los que no creen en el albur), mi biombo me depositó en la mueblería de los padres de una de esas compañeras que no ví más y ahora se preparaba para salir.

Pasadas las preguntas de rigor sobre qué es de nuestras vidas, me cuenta que se va a hacer el estudio numero setecientos para ver si con su marido después de 5 años de noviazgo y 7 años de casados logran tener un bebé.

Mentiría si digo que fue ayer, pero unos días antes mi amiga de toda la vida, compañera también del colegio me cuenta que esperaba su segundo hijo y entre los abrazos y la alegría recordamos todo lo que anduvo hasta dar con una eminencia en la medicina que la ayudó a quedar embarazada la primera vez.

Como un acto reflejo le paso el número y la dirección del especialista.
Me voy cruzando los dedos. Ojalá se les dé.


Leyes:
(de mierda - mode correcto off)

¿Que puedo aportar? Yo me cago en frases como: “Dios sabe porqué hace las cosas”, “Dios le da pan al que no tienen dientes”.


Obstáculo:

Pero nunca nos pone un obstáculo que no podamos superar.


Encuentros:

No encontré mi biombo.
Encontré mucho más que eso.

Lo que buscamos, son encuentros.

Habitualmente

"Tengo la sensación de que si no hago algo, nada va a cambiar".

Había contado que las mejores cosas de mi vida sucedieron en Septiembre, por lógica, cada año que termina este mes doy por concluido el calendario oficial de posibles cambios.
Pero Septiembre todavía sigue allí y yo aquí.
Me voy a tomar lo que resta del mes para favorecer al asombro y ayudar, en lo que sea posible, a que este año el mes de Septiembre me sorprenda.

Mientras tanto revivo una de las primeras cadenas que aparecieron en los blogs 2 o 3 años atrás:

5 (Malos) Hábitos:

1) Puteo mucho. A los que no ponen el guiño, a los peatones, a los zorros grises, al almacenero que por rata no me quiere dar bolsa o me da alguna sin manija, a los taxistas, remiseros, colectiveros, piqueteros, etc., pero en voz baja porque soy políticamente correcta.

2) Me gusta hibernar en la cama, viendo tele, rodeada de libros, cuadernos, teléfono, etc., con la bolsa de agua caliente, soy extremadamente friolenta. He descubierto que esta bolsa ejerce la fidelidad a rajatabla y no hace reclamos si alguna parte posterior de mi cuerpo está helada, no me falta desde entonces.

3) Mi idea de andar cómoda es usando ropa vieja y rota, pero limpia. Yo soy feliz con una remera llena de agujeros, o un pantalón andrajoso. No uso pijama, uso remeras grandes olvidadas en algún cajón. Y practico estas comodidades de las puertas para adentro de mi casa, todos los días, todo el tiempo.

4) No plancho jamás, a menos que tenga un evento importante. No cocino, aunque sé hacerlo muy bien, porque odio lavar los platos. Me encanta dormir y si no pude hacerlo bien suelo levantarme de mal humor. Soy cómoda y aplico en todos los casos la ley del menor esfuerzo.

5) Nunca, pero nunca, puedo quedarme callada.

¡Hasta luego!


Ridiculizada

Me rio de mí misma, de mi necesidad de respuestas a ultranza y la desazón cuando las obtengo, de mi miedo a la oscuridad, de mis caídas en el medio de la calle y la ropa llena de tierra, de mi forma de levantarme y sacudirme, de mi carcajada fuerte y el dolor de espalda (¿A alguien también le duele la espalda cuando no puede parar de reirse?), de mi cara de dormida, desarreglada, de la capacidad de entrar en la hamaca de la plaza, de parecer una nena mientras me balanceo, de saltar y que me duelan los tobillos, de pelear con alguna niña que se burla, de tener que taparme la nariz para tirarme al agua, de no poder hacer la tumba carnero en la pileta, de llorar viendo una película, de necesitar que alguien piense en mí, de alucinar que me tocan la puerta para decirme te extraño, de esperar que suene mi celular, de mis recitales en la ducha (donde deben permanecer), de saltar de alegría por encontrar a mi perro perdido, de correr al heladero que pasa a la siesta en el campo, de tirarme en el pasto, de mis deseos de cumpleaños, de mis deseos, de mí.

Pretenders

Quiero la versión de The Pretenders, que pasan en el programa Socias (Oh Mariano, you're so fucking special), cualquiera que la tenga ruego mandarla a mi mail (ver perfil). ¡Gratificaré!




¡Gracias!